HUMANOIDE EL HOMBRE Y EL TRIBUNAL La humedad existente en el viejo tribunal de piedra se sintió como cuchilladas en los huesos del acusado, en el esfuerzo de abrir los ojos golpeados por tanta oscuridad una mueca dejó al descubierto el marfil de sus dientes rotos, al observar de soslayo las ligaduras de sus manos atrapadas, un reflejo lo hizo mover los pies encadenados el camino al banquillo termina y no puede evitar una sonrisa apenas que nadie advierte; recorre con sus ojos el amplio salón y se detienen justo encima de las oscuras figuras que tiene delante, el tribunal anuncia el inicio del juicio, levanta la cabeza y siente en la frente un poco de aire, las pequeñas ventanas del tribunal abiertas por error le permiten sentir el olor de la tierra en el exterior y alguna sombra reflejada afuera le advierte que estaba vivo. Los cuatro Inquisidores lo observan en silencio, no escucha los murmullos intercambiados desde l...