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Showing posts from November, 2024
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  HUMANOIDE EL HOMBRE Y EL TRIBUNAL La humedad existente en el viejo tribunal de piedra se sintió como cuchilladas en los huesos del acusado, en el esfuerzo de abrir los ojos golpeados por tanta oscuridad una mueca dejó al descubierto el marfil de sus dientes rotos, al observar de soslayo las ligaduras de sus manos atrapadas, un reflejo lo hizo mover los pies encadenados el camino al banquillo termina y no puede evitar una sonrisa apenas que nadie advierte; recorre con sus ojos   el amplio salón y se detienen   justo encima de las oscuras figuras que tiene   delante,   el tribunal anuncia el inicio del juicio, levanta la cabeza y siente   en la frente un poco de aire, las pequeñas ventanas del tribunal abiertas por error le permiten   sentir el olor de la tierra en el exterior y alguna sombra reflejada afuera   le advierte   que estaba vivo. Los cuatro Inquisidores lo observan en silencio, no escucha los murmullos intercambiados desde l...
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  HUMANOIDE TEMBLOR POEMA GRIS Tiembla, aunque nadie parece advertirlo, tiembla. La tierra se mueve bajo mis pies desde hace tanto tiempo; tiembla si me ves, tiembla al escapar de los amantes, tiembla al pensar en laberintos que siempre han estado ahí y que sólo yo conozco. ¿Será posible que nadie se dé cuenta? ¿Que pueda ser mi percepción tan ajena al resto del paisaje? Ayer tomé tu mano, te regalé una sonrisa retrasada que nunca viste llegar; otra vez el temblor, sismo impredecible que sacude el pensamiento que para el resto es invisible. Deja que viajen tus palabras, deja que sean aleteo, que sean murmullo mudo que golpee mis oídos para que sea yo el que las oiga en medio de tanto ruido. Si yo tiemblo, no hagas caso, no creo que sea suficiente para que caigan las máscaras, esas que existen cuando rio, que vienen cuando vienen todas; las máscaras que encajan en todas las caras algún día, esas que dicen sí cuando la respuesta es no, esas que esconden mis ojos para no s...
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  HUMANOIDE HERMANAS GEMELAS   Imagino sus grandes manos sirviendo de apoyo para sus pequeñas cabezas, los cuerpecillos sostenidos por sus largos brazos y el corazón inflamado de gusto por el nacimiento, a la derecha la luz, la esperanza de lo que inicia, a la izquierda la oscuridad, lo irremediable de lo que termina. Un claroscuro contundente divide su figura apoltronada en su viejo trono, exactamente en medio de su ser la línea divisoria de la claridad y la tiniebla, las dos criaturas que se mueven fijando la mirada en el rostro de su padre y las pequeñas manos que buscan aferrarse a algo, como si pudieran leer en el rostro que contemplan el sentido de todo, la sonrisa brota, la respiración es lenta, se imagina la historia futura y el autor se mece ante la plenitud de la obra terminada. Los limites han sido establecidos, a partir de ya, existen los dos extremos, los horizontes se dividen a la izquierda y a la derecha, lo que ha de seguir, es mera circunstancia. Duermen...
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  HUMANOIDE EL SILENCIO DE LOS INTERVALOS El clima era traidor y esta vez, la pared acostumbrada a soportar sus cavilaciones era fría, el acostumbrado calor reflejado por las piedras apiladas se sentía en contraste como alfileres clavados en sitios estratégicos para hacer sentir la humanidad subiendo por la espina, como cuando resbala un mal recuerdo, la poca prudencia que optó por dejar el abrigo al pie de la cama se burlaba del hombre como tantas veces lo había hecho, viejos conocidos al fin. Confirmó la ausencia a diestra y siniestra, nada mejor que la privacidad para contar los latidos del corazón, el personal ritual de abandonarse unos minutos en el silencio aclaraba la mente para la ceremonia, no sirvió de nada bajar las mangas de la     camisa, el frío ya estaba abrazado del cuerpo y     del momento, la expresión enrojecida y el chocar de dientes lo clavaron en una vertical inusual para la costumbre y encontró sus pies al clavar valga la repetición, ...
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  HUMANOIDE   VISITA AL PACIENTE 413 La pálida luz del pasillo le rebota en el rostro y eso es suficiente para arrancarlo de la inconciencia, el constante apagar y encender de las luces del cuarto de hospital público   había ya embota el entendimiento, no hay sueño, no hay descanso, el   tiempo y de espacio de las almas allí depositadas no es el mismo de antes sin duda alguna debido a la gran pandemia, tres camas, tres destinos intercambiables; el hombre de la cama al centro, el paciente cuatrocientos trece, está   ya existiendo su día diez   catorce o quince según sus cálculos mentales que algo tenían de tabla de salvación o de plegaria. La maldita luz anaranjada otra vez en el techo de la cama contigua, sólo los pies sin nombre, sin rostro, unos cuantos gritos de ayuda al personal médico, señorita, ayuda señorita, señorita ayuda por favor, nadie escucha , no se puede gritar si no se tiene fuerza, la petición apenas sonora de un mensaje para la compañe...