HUMANOIDE
TEMBLOR POEMA GRIS
Tiembla, aunque
nadie parece advertirlo, tiembla.
La tierra se mueve
bajo mis pies desde hace tanto tiempo; tiembla si me ves, tiembla al escapar de
los amantes, tiembla al pensar en laberintos que siempre han estado ahí y que
sólo yo conozco. ¿Será posible que nadie se dé cuenta? ¿Que pueda ser mi percepción
tan ajena al resto del paisaje?
Ayer tomé tu mano,
te regalé una sonrisa retrasada que nunca viste llegar; otra vez el temblor,
sismo impredecible que sacude el pensamiento que para el resto es invisible.
Deja que viajen tus
palabras, deja que sean aleteo, que sean murmullo mudo que golpee mis oídos
para que sea yo el que las oiga en medio de tanto ruido.
Si yo tiemblo, no
hagas caso, no creo que sea suficiente para que caigan las máscaras, esas que existen
cuando rio, que vienen cuando vienen todas; las máscaras que encajan en todas
las caras algún día, esas que dicen sí cuando la respuesta es no, esas que
esconden mis ojos para no ser descubiertos, esas que sólo yo conozco.
Tiembla… no importa
si nadie lo nota, si tu no lo notas, ha temblado siempre, la alarma sísmica no
se apaga a voluntad cantos lejanos se perciben, risas lejanas se pueden
escuchar, de pronto mi nombre me sacude y tus ojos me vuelven a sentar en mi
silla de persona grande.
Acomodo mi vida,
desarrugo mi ropa, apresuro mis pasos y entonces te contesto y te beso; no
importa si no notas que me muevo, no importa si no advierten que sigo
intentando guardar el equilibrio.
Simplemente te
abrazo, mientras tanto el temblor no acaba de pasar.
Si un día pasa,
espero estar despierto para verlo.
Regreso inesperado,
la vida que no espera mientras se espera la vida;
No hagas caso a los
temblores que mi alma siente.
He aprendido a
quererlos, y tienen la bondad de abandonarme cuando hay que dejar de temblar.
Porque así es la vida.
Porque así eres tú,
Porque así soy yo.
Para todos, para
nadie.
Héctor Flores

Comments
Post a Comment