HUMANOIDE 

PENSAMIENTOS DE LECHE


Con la edad los pensamientos infortunados deberían mudarse igual que lo hacen los dientes, pensamientos de leche jamás recordables; experiencias falsas que mueran debajo de la almohada, que no pasen de ser considerados equivocaciones mientras crecen los nuevos, los reales, la clase de pensamientos que hacen que a uno se le acomode la existencia, los que hacen que el camino se divida. Con la edad debería de crecer dentro del pecho una especie de librero en donde se puedan clasificar los pensamientos de acuerdo al efecto que producen, con papelera de reciclaje incluida, debería de crecer en el pecho, así como crecen los huesos del cuerpo cuando los años te van transformando en libro desgastado, en manual de instrucciones.  Mudar de pensamientos, que los que borran las sonrisas se desaparezcan a la menor provocación sin la posibilidad de ser reciclables. Deberían de crecerle a uno pensamientos nuevos todos los días y poder mudarlos igual que se mudan los dientes de leche para que salgan los definitivos. ¡Mira mamá se me cayeron tres pensamientos que me atormentaban desde el mes pasado!, que bueno hijo sirve que te salen nuevos y si no te gustan vamos con el especialista a que te los enderecen y te queden todos parejitos, te encargo que los viejos es decir los pensamientos infortunados de leche me los dejes en donde pertenecen, es decir en la basura; ya sabes que al ratón de los dientes le dejaste de importar desde hace tiempo.  Con el tiempo los pensamientos infortunados deberían caerse del cuerpo y de la mente igual que se caen los dientes de leche, los de niño, los de mentiras, para guardarlos en un pequeño contenedor en forma de muela color azul y nos causen repulsión cada vez que abramos la muela para recordar como eran, mientras nos hacemos de recuerdos permanentes.

HF

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