HUMANOIDE

PARAÍSO PERDIDO
Cuento corto
Se habia vuelto ya obsesiva la costumbre de verla pasar frente a sus ojos, la misma rafaguilla de siempre soplaba infaltable y puntual acudiendo a su cita únicamente, para levantar su falda como siempre, a las 5.17 pm.
Hacía tiempo ya que el viento caliente se había vuelto su cómplice en aquellas tardes de fuego, dónde a través de la ventana, podía volver a la vida contando los pasos de ella y verle luchar con el viento y su falda o perderse en la muerte al no verla aparecer. Un día se dió cuenta arrodillado en aquel sillón doble de forro azul y madera oscura, que aquella ventana y sus visiones habían terminado por sincronizar su corazón con los pasos de aquella ninfa al doblar la esquina; más fuerte el sonido de sus pasos al aproximarse por la acera, mas fuerte el latido del corazón y las sienes, más fuerte la luz, más secreta la identidad, sus 14 significaban nada contra los 30 de ella y al mismo tiempo, el deleite de aquellos 14 lo significaban todo; una ventana ciega inundada de luz impedía la vision por fuera, pero por dentro un escondite perfecto le daba sentimiento y sentido a sus 14, miles de hormigas le caminaban por el cuerpo siempre a las 5.17pm. y además se le metían por la sonrisa .
Ahí estaban otra vez los pasos lejanos, siempre tan llenos de esperanza, más fuertes, más firmes ¡mas!, el viento frotándose las manos la esperaba escabullido, una epopeya más, los dos, viento y espía explotarían una vez más al ver tanta ternura en movimiento luchando por recatarse; ¿Qué color tendría hoy el paraíso? ¿Rosa pálido como hace 12 días? ¿Verde esperanza viva como hace 36 horas? Y... ¿Si no es ella? ¿Y si hoy no hay color y finalmente serán descubiertos los tesoros escondidos? Si no fuera ella entonces todo perdería el sentido, ventana viento 14 o 30 se irían al carajo; entonces... un silbido una sonrisa inesperada alguien corre ¿Dónde estás? Explosión en la cabeza del indiscreto ansioso, gotas de sudor nublan la vista y pasos entremezclados en sinfonía de tacones y polvo explota regresando en eco, el viento traidor se ausenta, el paraíso se nubla, beso en contra norte y sur, sueño roto, deseo muerto, el eden se ha vuelto infierno en aquella ventana de dos metros, los codos en el respaldo azul añil y las lágrimas que corren tras venganza, ¡La virgen se ha fundido con su guardia!, ¡El angel ha escapado en brazos de un demonio! intruso que la abraza y que con su mano sucia traspasa su falda tocando la blanca carne a retaguardia, se muere la inocencia y nace la enfermedad, el apuro de ambos aparece y pasos antes esperados escapan por partida doble en la misma dirección, ante un viento atónito que observa desde lejos en graciosa huida; mueca infeliz se dibuja en la ventana y el viento escapa como si no pasara nada.
MORALEJA: Ninguna.
Héctor Flores

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