HUMANOIDE
DESVELOS
Hay insomnios sí, en plural, que curan; que en las horas que transcurren con sabor a metal y borrasca en los sentidos, revolucionan. No importa si te está matando la cintura, hay ausencias de sueño que cuentan dentro del silencio todos los truenos de tormenta que existen bien adentro. Dos, tres, cuatro golpes que sacuden la cabeza para tratar de dejar todas las preguntas en su lugar. Hay insomnios que trepanan la cabeza e inundan el corazón con agua turbulenta, hay silencios que son más honestos de madrugada que cien amigos súper sabios.
Estoy seguro que existen viejos corazones que fueron trasplantados por repuestos sin sueño, sin peso en los párpados, en medio de la noche, en la oscuridad de los alientos y los ruidos nuevos, en la oscuridad que al paso de los brillos y las visiones semidormidas en las paredes, reflejan más la luz que un millón de recomendaciones.
Estoy cierto que las soledades insomnes son más honestas que cualquier consejero, que hay más transformaciones de noche, cuando nadie te ve, que mil declaraciones a voz en cuello a plena luz del mediodía. Maldito torturador que lleva a los razonamientos a tantas conclusiones, la mayoría; honestas ciertas y descarnadas.
Hay tantos mitos y máscaras que han caído aliados de la noche avanzada que se han convertido en paraderos desesperados de mentiras defensivas temprano en la mañana.
Hay tantos insomnios, tantas clases de desueños, la verdad es hermana del insomnio y es la única verdad que no necesita hablar para ser escuchada.

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